Con la impresionante cordillera de Kirguis Altau dominando sobre ella con sus cumbres de 4.800 metros siempre nevadas, Bishkek es una agradable y hospitalaria ciudad de amplias avenidas y razas mezcladas, pues sólo el 30% de la población es kirguís. Bishkek es una ciudad moderna y es difícil encontrar algo anterior a la Segunda Guerra Mundial en su paisaje urbanístico, eso sí, lleno de árboles y zonas verdes. Es un buen punto de arranque para posteriores excursiones al lago Issyk-kul o a la frontera China por el paso de Torugart. Aparte de una intensa vida cultural (excelentes y económicos conciertos y representaciones teatrales y de ópera), Bishkek ofrece algunos edificios interesantes y museos de calidad.
Lugares de Interés
En torno a la Plaza Ala-Too (antiguamente dedicada a Lenin, del que se conserva una estatua) se encuentran el Museo Histórico Estatal, la sede del parlamento kirguís, un palacio de fachadas de mármol llamado la "Casa Blanca" Cerca de Bishkek, y alrededor de las Kirguis Altau, diversas corrientes fluviales han creado un bello paisaje de grandes cañones, aptos para diversas actividades al aire libre, desde el picnic al montañismo. A 30 kilómetros de Bishkek, el Ala Archa se presenta como el mayor de los cañones. Emplazado en un parque natural, está preparado para recibir visitantes a lo largo de todo el año. Otros cañones cercanos son el Alamedín y el Issyk-Ata, buenos para el montañismo, pero sin las facilidades del Ala Archa.
Gastronomía y entretenimiento
El restaurante del Hyatt Regency Bishkek es un lugar muy recomendable para comer. La dirección es Sovietskaya 191. Best Eastern Pinara Bishkek, ubicado en 93 Mira Prospect, también posee restaurante. No tiene muchos centros de diversión, pero el viajero encontrará algunas discotecas y bares de copas. Lo que sí abunda es la oferta cultural, como teatros, museos y conciertos, y tomar algo tranquilamente en una buena cafetería.
Lago Issyk-Kul
Es un inmenso oasis en las alturas de la cordillera Tian Shan, cuya extrema profundidad, actividad termal y relativa salinidad hacen que nunca se llegue a congelar. Tiene efectos de moderación en el clima, propiciando abundantes lluvias que han moldeado espectaculares paisajes verdes en sus alrededores. Muy interesante es también su particular fauna, que incluye osos, jabalíes, marmotas, tejones, gansos, patos, pavos y el codiciado leopardo de las nieves. El lugar ya no es el centro turístico que fue en los años 80, pues el colapso de la Unión Soviética lo dejó en gran parte sin clientes y sin subsidios. Pero aún es posible encontrar viejas pero cómodas instalaciones en las que albergarse y pasar unos días para conocer los alrededores. Es uno de los mejores lugares de Asia Central para practicar el trekking.
Reserva Natural de Issyk-Kul
En Semyonovka y Ananyevo se encuentra la Reserva Natural de Issyk-Kul, y en ella se pude encontrar alojamiento económico y confortable, aparte de ser una buena base para las escaladas o caminatas y para la observación ornitológica. También alrededor del Issyk-Kul se encuentran el Valle Karkara, un tranquilo enclave poblado por gente de extrema amabilidad y hospitalidad, en absoluto viciado por el turismo; Jeti-Öghüz, con su impresionante cañón de rocas rojizas; el Tian Shan Central, en la frontera con China, es un impresionante grupo de montañas con alturas superiores a los 5.000 metros, ideal para el alpinismo. Sus nieves perpetuas y glaciares son un asombroso espectáculo natural.
Karakol
Es el centro administrativo de la zona, y en ella merecen explorarse el mercado dominical -uno de los más ricos y variados de Asia Central-, la Catedral de la Sagrada Trinidad y numerosos edificios coloniales.
Osh
Se encuentra en la frontera con Uzbekistán y a pesar de no poseer atractivos arquitectónicos, es una de las ciudades más interesantes de Asia Central por su vastísima historia (data del siglo V AC.), su posición central en el comercio de la seda, su mezcla de culturas y su inmenso mercado. El Bazar de Jayma es uno de los más grandes de la región, y en el confluyen uzbekos, kirguís y tayiks, que intercambian desde sombreros y cuchillos tradicionales hasta cintas piratas, pasando por estribos y espuelas, porcelana china y toda clase de frutas y verduras. Otros lugares a visitar son el Trono de Salomón, una roca que domina la zona, en la que se cree que Mahoma oró alguna vez, y que es centro de peregrinaje musulmán; el Museo Histórico-Cultural y la Mezquita de Rabat Abdul Khan, construida en el siglo XVII.